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Cuánto cuesta una página web en A Coruña

Por Manuel Allegue ·

Es la primera pregunta que me hacen casi todos los negocios, y es normal: nadie quiere pedir presupuesto a ciegas. El problema es que la respuesta habitual es «depende», y con eso no se puede decidir nada. Aquí tienes lo que de verdad hace que una web cueste más o menos, qué gastos vienen después y cómo pedir presupuesto sin llevarte sorpresas.

La respuesta corta

Una web sencilla para un negocio, con lo esencial bien hecho, parte del precio que tienes en la tarjeta al final del artículo. Es un precio real, el que cobro, no un reclamo.

Lo que más hace subir el precio no es tanto el número de páginas como lo que tiene que hacer la web. No cuesta lo mismo una web que explica qué haces y cómo contactarte que una en la que tus clientes piden cita, pagan o entran a ver sus datos.

Qué hace subir o bajar el precio

Estas son las cosas que de verdad cambian el presupuesto:

  • Lo que tiene que hacer la web. Informar es lo más sencillo. Pedir cita, reservar, vender o tener un área de clientes ya es otra cosa, porque detrás hay una agenda, unos pagos o unos datos que hay que guardar bien.
  • Los textos y las fotos. Si ya tienes textos claros y fotos buenas de tu negocio, se ahorra trabajo. Si hay que escribirlos juntos desde cero o hacer fotos, se nota en el tiempo y en el precio.
  • Cuántos idiomas. Una web en castellano y gallego, o también en inglés, no es solo traducir: cada idioma tiene sus páginas y hay que mantenerlas.
  • Lo que tienes que poder cambiar tú. Si quieres actualizar precios, horarios o fotos sin depender de nadie, la web tiene que estar preparada para eso desde el principio.
  • Conectarla con lo que ya usas. Tu agenda, tu programa de facturación o tu WhatsApp. Cada conexión es trabajo, pero a menudo es lo que más tiempo te ahorra después.

Lo que no debería subir el precio: que la web se vea bien en el móvil, que cargue rápido o que esté preparada para salir en Google en tu zona. Eso es lo mínimo, no un extra.

Los gastos que vienen después

Una web no se paga una vez y ya está. Hay tres cosas que conviene conocer antes de empezar:

  • El dominio. Es la dirección de tu web (por ejemplo, tunegocio.es). Se renueva cada año. Tiene que estar a tu nombre, no al de quien te hace la web: si un día cambias de proveedor, la dirección sigue siendo tuya.
  • El alojamiento. Es el sitio donde vive la web para que se pueda ver en internet. Según el proveedor, puede ser gratis o de pago, cada mes o cada año. Para una web sencilla no hace falta nada caro.
  • El mantenimiento. Copias de seguridad, actualizaciones y pequeños cambios. Es opcional: si la web está bien hecha y la sabes cambiar tú, puedes no necesitarlo.

Lo importante no es que estos gastos existan, sino que los sepas antes. En mi presupuesto van por escrito, cada uno con su precio y a quién se lo pagas.

Plantilla o web a medida

Hay herramientas con plantillas para hacerte tú la web. Para algunos negocios es una buena opción, y te lo digo si es tu caso.

Una plantilla te basta si lo que necesitas es una tarjeta de presentación en internet: quién eres, qué haces, dónde estás y cómo contactarte. Y si tienes tiempo y ganas de montarla tú.

Una web hecha para tu negocio compensa cuando la web tiene que trabajar por ti: que los clientes pidan cita sin llamarte, que te lleguen presupuestos con los datos que necesitas, que se conecte con tu agenda o que se distinga de la competencia que usa la misma plantilla. También cuando no quieres pelearte con la herramienta y prefieres que alguien se encargue y te explique lo justo.

Cómo pedir presupuesto sin sorpresas

Pidas el presupuesto a mí o a otro, estas cinco preguntas te evitan disgustos:

  1. ¿El precio es cerrado? Que diga qué incluye y qué no, por escrito. «Unas X horas» no es un precio cerrado.
  2. ¿Cuándo estará lista? Una fecha de entrega, no «en unas semanas».
  3. ¿El dominio y la web estarán a mi nombre? Tiene que ser que sí.
  4. ¿Qué gastos tendré cada año? Dominio, alojamiento y mantenimiento, con su precio.
  5. ¿Podré cambiar yo los textos y las fotos? Y si no, cuánto cuesta cada cambio.

Si te contestan las cinco con claridad, vas bien. Si alguna respuesta es vaga, pregunta otra vez antes de firmar.

Si quieres saber cuánto costaría la tuya, cuéntame qué necesitas y te doy un precio cerrado por escrito, sin compromiso.